El ser humano se mueve por muchas cosas. Una de ellas son las metas. Desde que nacemos, al principio nos van marcando objetivos. Nos hacen caminar, nos enseñan a atarnos los cordones, aprendemos a hablar,etc. Una vez alcanzado una cierta madurez y autonomía nos vamos marcando objetivos más "reales" o "alcanzables".
Acabar la carrera, encontrar un empleo, o quizá encontrar a aquella persona que te diga todos los días te quiero, pueden constituir en un momento dado un paquete de objetivos dentro de un periodo de nuestra vida. ¿Y cuándo acaban esos objetivos?, pues se supone que cuando acaba acaba un ciclo.
Las personas (cómo el universo) estamos en contínuo movimiento, y necesitamos cada "X" tiempo un cambio. Resumiendo, necesitamos nuevos objetivos.
Lo más sensato, cómodo, o rápido de marcarnos unos nuevos objetivos tras el cierre de un ciclo, es hacernos una prospectiva de futuro, de cómo queremos estar, o cómo queremos vernos en unos años. Hacer un repaso mental y personal de cómo en 10 años (por ejemplo) podemos llegar a un estado de felicidad.
Aristóteles, dentro de sus reflexiones sofistas consideraba al equilibrio como eje de toda existencia. Considero ese equilibrio de paz y felicidad, como una división equitativa entre materialidades (vivienda, bienes inmuebles,empleo,¿familia?...) con vienes inmateriales (salud, amistades, belleza...)
Supongo que cada persona tendrá su propia versión de la vida y las cosas. Pero, yo dibujaría en mi personal "pirámide de Maslow", tres "necesidades" o "advertencias" para encontrar ese equilibrio:
1. Encontrar a "esa" persona que creas que puede decirte "te quiero" todos los días
2. Tener unos ciertos ahorros. Uno nunca sabe lo que puede pasar.
3. Una vida sana. La salud nos proporciona fuerzas para afrontar la vida.
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